Sólo faltan unos días para que CATUPECU MACHU presente "Laberintos Entre Aristas y Dilectos" en Orfeo Superdomo. Para amenizar la espera, no te pierdas esta entrevista exclusiva con Fernado Ruiz Díaz y Martín Macabre.

Semanas antes de su show del 12 de julio, CATUPECU MACHU, o por lo menos dos de ellos, visitaron Córdoba. Fue un largo día de recorrer los medios locales y por lo tanto prometimos hacer una entrevista corta para que luego pudieran descansar. Al conocer la elocuencia de Fernando, supimos que la promesa se la llevaría el viento. La voz de CATUPECU es la viva representación de Cuadros dentro de cuadros. Palabras que remiten distintos significados, recuerdos que lo llevan a otros... relaciones sin fin.
Sí, una entrevista larga o más que todo un viaje que recorre parte del pasado y mayormente el presente de una de las bandas más pasionales del suelo argento.
¿Qué viviremos el 12 de julio en Orfeo Superdomo? ¿Qué implica ser un CATUPECU? ¿Cómo emprenden esta nueva etapa? Estas son algunas de las preguntas que Fernado y Macabre respondieron a Nuevatribu.com
:- Cuéntenme ¿con qué se va a encontrar la gente cuando vaya a Orfeo el 12 de Julio?
Fernando:- Se va a encontrar esta obra que hicimos en el Ópera y en el Rex; una obra conceptual dividida en cuatro actos que atraviesa distintos estados de ánimo. Es otro tipo de viaje, distinto a lo que ya hemos hecho antes acá en Córdoba e inclusive en Buenos Aires. Y Córdoba tiene un gran historial con Catupecu. Es la provincia donde más tocamos y, por ahora, es la única provincia donde lo vamos a llevar.
Macabre:- La idea era llevarlo a todo el interior pero, por ahora, el único lugar donde se concretó es en Córdoba por las características que tiene el Orfeo; porque además de que se necesitan butacas y la gente esté sentada, hay muchos cambios de escenografía, entran LEDS, suben y bajan puestas de luces, y sólo en un teatro se puede hacer eso y hay muy pocos teatros que reúnen esas condiciones.
:- ¿Cómo adaptan lo pasional de catupecu a un lugar donde hay butacas?
F:- Nos decían que en este disco no hay teclados, no hay distorsiones, y para nosotros fue natural hacerlo. Ahora estamos haciendo esto, pero nada de lo que haga Catupecu es el espectáculo definitivo. Hay que verlo, es pasar por diferentes estados. Por ahí no tocamos ni “Dale!” ni “Lo que quiero es que pises sin el suelo”, pero es vivir ese viaje que es el show, porque, por otro lado, aprecias un montón de otras cosas. Nosotros, más allá de la energía, de saltar con “Dale!” tenemos un montón de sutilezas. Hacemos muchas cosas musicales. En un teatro, con esta propuesta, se puede mostrar y vivir eso porque la gente le presta atención de otra manera. A nosotros tampoco nos gusta que solamente sea un público que pegue mucho grito porque hacemos música, hacemos cosas serias, serias en el sentido de que le damos mucha importancia a la música.
:- Hablando de los discos ¿hay alguno que le tengan más aprecio?
F:- Este último es el más significativo porque es como la Biblia de Catupecu, el Corán, la Torá, llamalo como quieras. Tiene temas de antes pero re-significados, está Gaby, produce Gaby, hicimos cosas nuevas. Tiene que ver con la conjunción y la definición de un montón de cosas que veníamos pensando desde antes. Tiene una maduración que tiene que ver con lo musical, no es que nosotros maduramos como personas. Seguimos siendo bastante tarados y viviendo esa incongruencia que es un grupo de rock. Espero que en un montón de cosas no maduremos, porque yo creo que si estás completo y te iluminas no necesitas hacer ninguna canción más, y yo prefiero, más que iluminarme, que sigan existiendo las canciones de Catupecu (risas). Las canciones nuevas… No me gustaría que no haya más canciones de Catupecu.
:- Las diferencias que se dan entre disco a disco, entre show a show, ¿son diferencias buscadas o se dan solas?
Macabre:- Sí, inconcientemente buscadas, porque no es algo que digamos “vamos a hacerlos los locos, vamos a sorprender… Creo que la búsqueda es sorprendernos a nosotros, de hecho en este disco, una de las cosas que nos pasó es que, Catupecu se caracterizaba por tener guitarras muy extrañas como "Cuadros dentro de cuadros", sintetizadores, temas con varias capas de teclados, bajos con efectos y, de repente, en este disco uno de los planteos que nos hacíamos era, agarremos los instrumentos, pero lo más básico que hay, la guitarra española, la acústica. Herrlein agarró una batería más simple. Un piano, en vez de tener miles de teclados... y poder manifestar lo mismo pero con la tocada, con un instrumento super básico. Fue como someternos a eso, buscamos la sorpresa de sorprendernos y disfrutarlo en el estudio.
:- ¿Al tener tantos años de carrera, es necesario sorprenderse?
M:- No, yo no lo decía como una meta tampoco…
F:- Pero es necesario, si no nos aburrimos.
M:- Es como un motor. No existe la necesidad de evitar que se apague una llama porque es como que siempre la está encendiendo un poquito más el otro…
F:- En realidad podría no existir Catupecu, pero está bueno porque existe. Existe y lo hacemos nosotros, eso está buenísimo. A mi me encanta ser un Catupecu.
M:- En las notas terminás de racionalizar muchas cosas, que es una de las cosas que decía Gaby. En realidad hay un montón de cosas que las haces sin pensar, porque sí, porque se hacen, y hoy estuve pensando, a lo largo de todo el día de notas, que no sé si yo amo la música... la vivo toda mi vida y por otro lado, no se si me siento músico o me siento más Catupecu, que músico.
:- ¿Y qué implica ser un Catupecu?
F:- Sacá tus conclusiones… Nosotros estamos acá adentro.
M:- En realidad me siento más Catupecu que músico, tocando el teclado, el bajo o lo que sea.
F:- Más allá de que nosotros estamos hablando de esto, realmente vivimos la música como un pez que nada pero que no sabe que está en el agua; o por ahí sí sabe, pero cuando lo sacan a la superficie y se ahoga. Entonces lo vivimos así, con esa energía infinita... y es alucinante. El caudal es ilimitado. El limitado es el hombre, nosotros salimos del marco, de ese límite que tiene el hombre, a través de la música, después somos seres humanos bastante comunes en ciertas cosas, y en otras no.
:- Hoy estuvieron haciendo notas, recorriendo la ciudad, ¿se llegan a acostumbrar a esto o es la parte fea del trabajo?
F:- No, es parte de esto.
M:- No, porque te psicoanalizas, te vas dando cuenta de un montón de cosas y entendés como están funcionando otras y te acordás cosas que hiciste.
F:- Lo que a mi no me gusta es firmar autógrafos y que exista la maldición del celular con cámara. Ahora todos son fotógrafos en la calle y es terrible. Eso nada más, pero bueno, viene emparejado con esto. Si vos estás buscando la fama, si bailás por un sueño o haces todas esas taradeces, te metés en un reatily, está bien, estás buscando la fama, la fotito, querés estar en todos los celulares. Pero nosotros, que hacemos música no estamos buscando eso.
:- ¿Alguna vez pensaron en parar?
F:- Y ¿por qué?... si a veces necesitas. A mi, después de los Opera, me hubiese gustado por ahí desligarme de todo por una semana, porque emocionalmente es muy fuerte. Imaginate lo que es de emocional todo para nosotros después del accidente de Gaby. Ahora todo tiene el doble de emoción.
:- En cosquín decías precisamente que es muy fuerte volver a los escenarios donde habían tocado con Gaby, y que ahora se permitían sentir todo más emotivamente…
:- Si, obvio, si no lo viviésemos así, no seríamos nosotros. De repente vamos a un hotel que llegamos y tenemos un montón de historias con Gaby, o en los pasillos en el aeropuerto de Córdoba... De hecho nos acordamos un par de historias bastante graciosas, de terminar un Cosquín y que salga el avión a la mañana y estar ahí todos en un estado un poco calamitoso, porque cuando es el show tomamos agua, pero después nos gusta disfrutar la vida (risas), a veces la disfrutamos mucho. Como dicen los "Deca", " Tanta alegría seguida nos va a hacer mal". Son recuerdos fuertísimos y no te voy a decir que no somos personas que tenemos un dejo de melancolía con ciertas cosas. Vivimos mucho en el presente, pero nuestro pasado es muy interesante. Yo pienso en mi vida y es muy interesante. Si yo leyera mi vida, la de Macarbre o la de Gaby o la de Sebas o la de Herrley o la de los dementes que nos rodean en todo el equipo técnico, Fausto, Marito, estaría bueno. Si yo leyera mi historia me encantaría. Por ahí leo una nota y digo, “yo toco en ese grupo”, entonces digo, esta buenísimo, no lo digo para decir Catupecu es el mejor grupo del planeta, pero gracias a las cosas que le metimos siempre, yo siento que toco en un grupo que está tremendo.
:- ¿Para ir cerrando, cómo emprenden esta nueva etapa?
F:- Sacando el ancla y saliendo con el barco.
M:- Si, en realidad, la etapa esta, todos estos shows de teatro, lo digo personalmente, pero en realidad creo que todos querríamos que se extendiese por un montón de otros teatros porque le encontramos en este último tiempo un sabor muy agradable al teatro, más allá de cómo te decía Fer, en Catupecu, nunca nada es para siempre y por ahí mañana tocamos en pistas de hielo, hoy por hoy encontramos una energía muy interesantes tocando en los teatros. Y por otro lado, nos da un poco de bronca que por cuestiones de desidia o de no tener mantenimiento, un montón de lugares donde se podrían hacer espectáculos muy dignos, nos se pueden hacer y llevar los shows a esos lugares.
Hebe Sosa
Foto: Ariel Carreras